viernes, 15 de noviembre de 2019

Mito

El puente del diablo

Este mito corto explica el origen del nombre de este puente que se encuentra en la localidad de Jalisco: tras su terrorífico nombre se esconde una bella historia de amor.
En esa región, los pueblos de Puente Grande y Zapotlanejo estaban separados por un caudaloso río cuyas aguas bajaban siempre embravecidas, y a un lado y al otro vivían dos enamorados. Sin un puente que uniera las dos localidades, el hombre trataba de cruzar el río a nado, pero siempre acababa en un riesgo inútil.
La pena lo consumió y empezó a frecuentar las tabernas donde ahogaba su martirio en alcohol. En una de sus borracheras y de vuelta a casa gritó tres veces “Daría mi alma por un puente que me dejara cruzar el río”.
Una voz apareció de entre las sombras para hacer un pacto con el borracho: si al terminar la noche conseguía construir un puente se quedaría con su alma.
Pero al otro lado del río una vecina había presenciado la escena y acudió rápidamente a la enamorada, que temerosa de perder el alma de su amado imitó el canto del gallo despertando a su vez el canto de todos los gallos de la ciudad. El diablo, al que solo le quedaba una piedra para finalizar el puente, asumió su derrota y desapareció.

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